Espacios VIOLENTOS ANÓNIMOS2018-08-22T19:02:40+02:00

¿QUÉ ES VIOLENTOS ANÓNIMOS?
Son espacios de comunicación directa de amistad, de ayuda e de intercambio de experiencias, con el fin de aprender resistir la propia violencia y ayudar a las personas que sufren de adicción a poder superarla. Se buscan allí soluciones colectivas no-violentas a situaciones de violencia detectadas en el entorno inmediato de los participantes y en el medio en general.

¿CUÁL ES EL ORIGEN DE VIOLENTOS ANÓNIMOS?
La idea fue presentada en el libro “Violencia, conciencia, no-violencia” editado en 2017 (Ed. L’Harmattan, Francia) y en 2018 (Ed. Nueva Economía Social, España). El libro, prologado por Federico Mayor Zaragoza, está patrocinado por la Comisión nacional francesa para la UNESCO. Violentos Anónimos desarrolla su metodología de trabajo en base a la psicología de la conciencia desarrollada en la corriente de opinión del Humanismo Universalista, la cual tiene como interés contribuir al mejoramiento de la vida, hacer frente a la discriminación, al fanatismo, a la explotación y a la violencia.

¿DÓNDE ACTÚA?
En locales públicos implantados en barrios, con fácil acceso.

¿PARA QUIÉN?
Las reuniones están abiertas a toda persona mayor de edad sin exclusión. Los menores pueden participar acompañados por miembros de sus familias o tutelados por un responsable mayor de edad. Todas las actividades son gratuitas y anónimas.

¿POR QUIÉN?
Las personas que coordinan y organizan las reuniones y los talleres tienen experiencia como formadores en la no-violencia y son capaces de cualificar a los que, a su vez, quieren organizar reuniones y talleres. La transmisión a otros de lo que cada uno aprende o experimenta es parte de la forma de trabajo. Todos los miembros son voluntarios. Violentos Anónimos no tiene vocación terapéutica.

¿CUÁL ES LA METODOLOGÍA DE TRABAJO?
– Los talleres proponen una comunicación fluida entre los participantes. Atender y escuchar al otro sin juicio permite hacer intercambios más profundos. Se trata de describir los hechos en lugar de interpretarlos.
– Cada taller tiene una duración de 2 a 3 horas con: reflexión sobre la violencia y la no-violencia, práctica de herramientas de no-violencia activa e intercambio en grupo. Todo lo expresado en los ámbitos no sale de estos lugares: el respeto a la intimidad personal es la regla de oro de Violentos Anónimos.
– En cada lugar de reunión existe un “LIBRO BLANCO” a disposición de los participantes, abierto a sus comentarios y relatos de experiencia.
– Violentos Anónimos no es una entidad comercial, ni religiosa, ni política. Los apoyos económicos dados por administraciones locales y nacionales, o por instituciones y particulares, sirven únicamente a la gestión de funcionamiento de Violentos Anónimos y a su desarrollo.
– Cada persona, interesada en participar, se hace cargo. Nadie controla sus avances. Solo la dinámica del conjunto puede ayudar a seguir un plan de salida de los mecanismos personales de violencia.
– Cualquier persona puede crear un espacio Violentos Anónimos en su propio medio.
– Inicialmente se invita a participar de un “Taller informativo base con intercambios”. Posteriormente, se invita a profundizar en los talleres temáticos, según el interés y necesidad de cada uno.

“Poner fin a la violencia representa una gran dificultad debido a su profunda sedimentación en el interior del ser humano y en las estructuras sociales que este ha generado. Cada cual puede encontrarse en una situación de dependencia en relación con uno o varios tipos de violencia. Esta adición se manifiesta por la repetición de ciertas conductas nocivas, incluso aun cuando uno está motivado para cambiarlas e incluso si se hace esfuerzos para no caer en ellas. El alivio o el estado de carencia que puede procurar el acto violento nos hace pensar en lo que sucede con la adicción al alcohol, a la droga, al juego por dinero o a los video juegos. La adicción a la violencia está vinculada con las propias frustraciones, fobias, insatisfacciones, necesidades de afirmación, deseos de dominación, hábitos compulsivos, etc. La agresividad y brutalidad hacia el entorno, la imposibilidad de controlar los accesos de ira súbita, la necesidad compulsiva de criticar continuamente al entorno, la tendencia a degradar a otros o a auto degradarse son formas de violencias adictivas. Las violencias repetidas de manera regular pueden tornarse crónicas. Razón por la cual una práctica sostenida, en un contexto comprensivo, es muy necesaria para romper con los funcionamientos que generan violencia. Los espacios Violentos anónimos permiten a las personas afectadas por una especie de adición aprender a liberarse de esta gracias a la comunicación con el otro, además de que les ayudaría a darse cuenta de que su violencia no es un caso aislado, sino un fenómeno de la sociedad. Estos espacios también podrían ofrecerles la oportunidad de ayudar a aquellos que sufren de las mismas dificultades. Estos espacios Violentos anónimos son también espacios de comunicación vecinal donde los habitantes pueden organizarse colectivamente con el objeto de contener las violencias sociales que surgen a nivel local, en especial sobre la violencia de género y la familiar que hoy toman alarmantes proporciones. También sirven para formarse hacia una vida personal y social sin violencia a través de encuentros, debates, seminarios, etc. Se necesita una orientación consciente para liberarse de la adicción a la violencia, ya sea individual o social”. 
del libro Violencia, conciencia, no-violencia, Philippe Moal, Nueva Economía Social editorial, 2018.

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