de Kepa Bilbao,
La alternativa real no consiste en elegir entre armas y dignidad. En los debates actuales sobre guerra, paz y seguridad europea hay una propuesta éticamente atractiva: la defensa civil no violenta. Sus defensores parten de una intuición política poderosa: ningún régimen puede sostenerse solo mediante la coerción. Si la población retira su cooperación mediante huelgas, boicots, desobediencia civil o la creación de instituciones alternativas, incluso poderes represivos pueden quedar paralizados. El argumento es sugerente. Pero convertirlo en estrategia principal frente a amenazas armadas plantea problemas serios



