La violencia es una enfermedad que se puede prevenir. Ningún estado ni individuo puede estar seguro en un mundo que no está seguro. Los valores de intenciones, pensamientos y acciones no violentas se han convertido de una oportunidad en una necesidad. Estos valores están expresados y aplicados entre los estados, grupos e individuos. Estamos convencidos de que la consideración de los valores de la no violencia introducirá el comienzo de un orden mundial más pacífico y civilizado. En ese orden mundial se podrá llevar a cabo una manera de gobernar más efectiva y justa, el respeto de la dignidad humana y de la santidad de la vida. Nuestras culturas, historias y nuestras vidas personales están conectadas y nuestros modos de proceder dependen el uno del otro. Sobre todo hoy en día, creemos que una verdad está al frente de nosotros: “Nuestro destino es un destino común. Ese destino estará determinado por nuestras intenciones, decisiones y acciones actuales.”
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(Imagen de Naciones Unidas)