Flor María RAMÍREZ
08/10/2019

En la Ciudad de México hemos tenido una temporada de protestas, lo que más ha trascendido han sido los actos de violencia que han causado lesionados y daños patrimoniales. Hay un debate inacabado por atribuir responsabilidades y deslindarlas respecto a estos daños, se ha señalado que quienes ocasionan violencia son grupos de choque que deslegitiman las diversas causas de la protesta social. Es evidente que más allá del posible deslinde de responsabilidades las personas que expresan su inconformidad lo hacen con el deseo de ser finalmente escuchadas, fruto de una crispación acumulada. Hay sin duda, un ambiente de poca tolerancia y ejercicio de la violencia para criminalizar la protesta. Leer el articulo publicado en el sitio Vida Nueva