Hemos traducido un artículo de Heidi Peltier, que nos mandó Juan Carlos Rois, por su interés. El estudio es estadounidense, pero pensamos que, salvo las peculiaridades, se puede asimilar a lo que pasa en el Estado Español. Además, cada vez son más las presiones para que sigamos su modelo militarista sin pestañear.
Algunas pruebas: El gasto en la escuela primaria y secundaria genera un 265 % más empleo que en el gasto militar
El gasto en educación, en general, genera un 172 % más empleo que en el gasto militar.
Problema de «dependencia de la trayectoria». Dado que los departamentos militares cuentan con más personal y mayores presupuestos, a menudo se recurre a ellos para resolver problemas que, de otro modo, podrían haber sido gestionados por departamentos como el de Estado, USAID u otros. Y a medida que asumen estas funciones ampliadas (como la reconstrucción tras la guerra), se vuelve cada vez más dependiente de ellos para realizar dicho trabajo, y sus presupuestos y personal se mantienen altos o incluso aumentan. Mientras tanto, aumentan los pagos a los contratistas, lo que incrementa su poder político y económico y aumenta la dependencia del ejército respecto a ellos. Así, existe un ciclo perpetuo en el que el gasto militar, el personal militar y los contratistas militares siguen ganando recursos y poder.
Una consecuencia de que el gasto federal y la mano de obra estén dominados por el ejército y los departamentos relacionados es que el ejército se convierte en la única solución a una serie de problemas.



