Rodrigo SÁNCHEZ ARCE
16/01/2020

El fenómeno sólo lo habíamos visto en Estados Unidos. Eso de que niñas, niños y adolescentes tomen armas, se vistan de manera especial y vayan a sus escuelas a disparar a profesores y compañeros, sólo lo habíamos escuchado de lugares como Virginia Beach, El Paso, Sandy Hook, Las Vegas, Dayton, Jersey City, por sólo mencionar los casos más recientes de entre los más de 2 mil ocurridos en las últimas décadas desde Columbine. Si la memoria no me falla, en México entre los años 2014 y 2017 ocurrieron cinco tiroteos escolares: en una secundaria de Atizapán de Zaragoza (2014), otra secundaria en Jiutepec, Morelos (2015), un Conalep de la CDMX y una Telesecundaria de Chietla, Puebla (2016). El último tiroteo había sido en enero 2017 dentro del Colegio Americano de Monterrey, cuando un estudiante de secundaria de 16 años disparó con un revólver calibre 22, dentro del salón de clase, a su maestra, quien falleció; a cinco compañeros, a los que hirió; y a él mismo, quien también murió. Leer el articulo publicado en el sitio El sol de Toluca