Por Rosita Ergas,
En los últimos días, la violencia en los colegios chilenos ha vuelto a ocupar titulares tras hechos recientes que reflejan una creciente preocupación: el impacto del ataque en un colegio de Calama —donde un estudiante asesinó a una docente— ha generado una ola de temor y nuevas amenazas en distintos establecimientos; en paralelo, se han multiplicado mensajes virales anunciando falsos tiroteos en colegios de Chile y Argentina, lo que ha obligado a suspender clases y activar protocolos de seguridad. Esta es una realidad que ya veíamos en EEUU y ahora se expande y viraliza. Se quiere revisar mochilas, poner detectores de metales, es hora de avanzar también a las raíces profundas del problema. Recientemente Amanda Cespedes, connotada neuropsiquiatra infantil, ha planteado una gran verdad que debería despertarnos, no existe violencia escolar, existe la violencia social. Me llama la atención como tantas personas se impactan con la violencia que hay en los colegios, como si ésta estuviera desconectada de la violencia que se está viviendo fuera de los colegios.



